lunes, 7 de enero de 2008

Sin Mirar Atrás


Otra vez he tenido que dejar atrás mi querida isla de Tenerife. Cada vez lo tomo mejor pero el dolor siempre es el mismo. Uno se acostumbra a estas cosas y no por que tenga que hacerlo si no porque ha sido mi decisión de vivir tan lejos de mi tierra. Y es que mis vacaciones en Tenerife son siempre muy especiales. Siempre está la familia y amigos que quieren pasar tiempo conmigo y esto me hace sentir muy bien, apreciado, querido, y extrañado. Pero es tan corto el tiempo y como siempre se ha dicho: (Pasa volando). Tan rápido que cada momento tengo que observar al maximo sin perder ningun detalle. Tan rápido que no tuve la oportunidad de ver a amigos de infancia que intentaron verme mientras estuve. Tan rápido que ver a mi padre no ha sido una prioridad durante mis últimas tres visitas a la isla. Tan rápido que no hablé con mi madre de cosas que siempre he querido hablar. Tan rápido que no pisé el suelo del Teide. Tan rápido que llegué y me fui y ahora todo parece que lo soñe en una sola noche.

Pero yo prefiero quedarme con las memorias y con lo que sí llegué a hacer: Lloré lágrimas de felicidad al ver a mi hermano hecho un hombre con su personalidad única. En tan solo diez días, nos conocimos mucho más de lo que creíamos antes. Recordamos cosas en las que no había pensado en años y nos reímos del mundo y de nosotros mismos muriéndonos de frío en el balcón de casa mirando al famoso Bar Rally.

Tengo una nueva prima y observé el efecto que una nueva vida tiene en este mundo; como esta une a las personas y como nos hace a todos sonreir y sentirnos mas humanos. Elvira, Estoy encantado de conocerte. Veo que disfrutas al tener a una familia como esta y nosotros disfrutamos más al tenerte entre nosotros.

Disfruté de un Real Madrid / Barcelona (y victoria del Madrid) en el cuarto de mi abuelo con familia y amigos. Esto parece una chorrada, pero es una chorrada que llevaré hasta la muerte. Cuantas veces he extrañado ver un buen partido de futbol en ese cuartito.

Caminé en las calles del barrio y le conté a Hope sobre cosas que hacía de pequeño. Entré brevemente a la iglesia donde un día fui monaguillo. Comí churros en La Laguna, La Matanza y Santa Cruz, Caminé desde las cumbres del Monte de las Mercedes hasta La Punta de Hidalgo y comí trevinas con Hope durante el trayecto (Todavía tengo ese sabor agrio el la boca). Tuve la suerte de observar la costa norte de la isla iluminada por fuegos artificiales para celebrar el nuevo año. Visité el barranco del infierno donde un Alemán me dijo que no podía bañarme en mi agua Canaria. Gracias a mi tío y gran amigo Toni, los Mamelucos nos dejaron observar su ensallo de pasacalles para los carnavales del 2008. Me tomé un Johnie Walker en la casa de los NIFú-NIFá y Hope aprendio el significado de las murgas en nuestros carnavales. Comí toda esa comida canaria que tanto extraño. Tuve la suerte de saborear la tarta victoria de mi madre. Pase junto a mi hermano su cumpleaños. Pasé un día tranquilo con mi madre y Hope en el Sur. Todo esto con un gripazo encima "que te cagas".

En fin, este es simplemente un resumen de lo que parece un sueño que tuve anoche. Esta mañana me despertó un beso de Hope para despedirse y comerzar un nuevo día. Todo vuelve a la normalidad y ya no tengo gripe. Cletus me mira y sin palabras ni ladridos, me comunica que quiere su desayuno. todavía es de noche y no hay un balcón al que salir para contemplar el Oceano Atlántico.

2 comentarios:

WhiteKnight dijo...

Preciosa entrada. No había reparado en ella, pero preciosa y muy bien escrita. Bien, maestro.

Jose dijo...

Gracias, me alegro de que la hayas encontrado y que te haya gustado. Volver a Tenerife es siempre algo muy especial que verdaderamente me hace refleccionar.